
“Aquí en barranquilla ojalá se dé un espacio, ojalá lo iniciemos nosotros, un espacio alternativo donde muchas marcas que están naciendo hagan cosas bacanas.”
Entrevista a Jhonny Insignares, creador del proyecto de diseño Todomono.
Imágenes y texto: Francesco Vitola Rognini
-Estudiaste comunicación social y periodismo, una carrera donde es usual encontrar artistas vocacionales extraviados entre teorías y técnicas de la comunicación ¿Cómo derivaste hacia el diseño gráfico?
El diseño siempre ha estado presente en mi vida, desde pequeño he tenido los dotes para dibujar. En la época en la que estábamos finalizando el colegio no sabía como focalizar todas las virtudes que tenía, terminé en comunicación social por esta feria pop que hacen. Fui a una charla con Rebolledo, con una amiga del colegio y me encarretó el asunto, de esa manera decidí estudiar comunicación. No tenía conocimiento del diseño gráfico ni de ninguna de sus ramas, por eso nunca estuvo en mi mente estudiar diseño, siempre pensé en arquitectura o en diseño civil que eran carreras de creación, pero me decidí por comunicación, carrera que ejerzo aquí en el museo como comunicador organizacional.
En área de periodismo estuve alrededor de siete u ocho años como periodista cultural en Uninorte FM stereo, pero paralelo a esa actividad periodística estaba con la parte de diseño, que es la parte como nosotros socializamos una investigación. A la larga nosotros también estamos comunicando, yo pienso que en eso también influye mucho la carrera, porque desde Todomono estamos comunicando a través del diseño sobre temas del Caribe, relevantes para algunos, de pronto irrelevantes para otros.
-¿Fue primero la necesidad de expresarte o sentiste que hacía falta llenar un vacío en la moda de los jóvenes?
Quería expresarme. En ese tiempo fué un proyecto que se presentó a las becas de Hector Rojas Herazo del observatorio del Caribe en Cartagena, ahí nos fuimos metiendo por la parte cultural. Trabajé en Uninorte FM Stereo, de ahí me fui al Museo del Caribe cuando apenas estaba gestándose la curaduría del museo, y todas esas cosas me llevaron a las becas de Hector Rojas Herazo. Junto con un amigo del colegio, ambos apasionados por la historia de la ciudad y por todos los libros de Alfredo de la Espriella y de las cosas que ocurrieron aquí en Barranquilla, decidimos hacer un proyecto que consistía en hacer intervenciones artísticas en las calles, para mostrarles a los jóvenes la historia de la ciudad. Al fin ese proyecto nunca se hizo, pero yo pienso que ese proyecto desembocó en lo que es Todomono hoy en día. Ese proyecto nunca se presentó pero presentamos unas camisetas diseñadas basándonos en rutas de buses, platos típicos. Ahí se fue dando la idea.
-¿Ese proyecto de intervenciones artísticas sigue pendiente o está cancelado de tu mente?
En estos cinco años de Todomono - más bien tres, porque han sido los que se va venido trabajando duro por la marca- hemos sido consciente de que podemos ser una empresa o un negocio, antes era un hobby, esa plata que yo me ganaba de algunos sueldos que tenía la invertía en camisetas. Era algo bastante informal. Entonces desde hace dos, tres años es que se le ha metido el pecho. Todas esas ideas sueltas que yo he tenido a lo largo de este tiempo -en este caso, las intervenciones artísticas- se han venido realizando. Por ejemplo, hace poquito vinieron dos chicas de Gales con quienes conformamos un proyecto que se llamó Cuatroojos, y una de las intervenciones en la ciudad fue poner máscaras de marimonda a los monumentos. Entonces yo pienso que ahí poco a poco voy realizando todas esas ideas que he tenido sueltas y que cuando vea la oportunidad de hacerlas se harán. Yo pienso que la idea no es hacerlas todas de una, sino de acuerdo al momento de la vida que uno vaya viviendo ves que puedes hacer y que no. Pero igual como diseñadores, como comunicadores, como antropólogos, como eso que realmente yo siento que soy, la calle es el lugar para comunicar y llegarle a las personas.
-¿Cómo surgió Mono, proyecto de diseño?
El inicio fue como les comenté, con el proyecto se llamaba Otrora, recuerdo se llamaba, para el Ministerio de Cultura. Yo viajo en el 2006 al Ibero Americano de Teatro en Bogotá, tenía años que no viajaba a Bogotá y en ese viaje, ya estudiando, estando en la universidad, tienes otra visión más grande del mundo, y conozco marcas de ropa, de productos de diseño, que se inspiran en la ciudad, más que todo en Bogotá, para hacer sus productos. Me dije, me gusta mucho Barranquilla, soy apasionado por la historia, me siento muy apegado a la cultura, porque no hacer esto en Barranquilla también, que de hecho no se hace. Vengo con esa idea, en el viaje voy soñando con el logo y como con diseños y cosas así, me acuerdo que en el camino iba dibujando sobre unas servilletas. A penas llego comienzo a trabajar, busco dos amigos más que sirven de socios capitalistas y se saca un pequeño grupo de camisetas, muy informal, camisetas que compramos en el centro, las estampamos y comenzamos a movernos en eso. Así inicia Mono.
-¿Cómo son tus procesos creativos? ¿De dónde obtienes tus ideas? ¿Hay rutinas de trabajo, o es espontáneo el ejercicio de diseñar?
Hoy día, a la hora de crear una colección lo que primero se hace es investigar sobre el tema, buscar las fuentes más fidedignas, porque de acuerdo a cada tema sabemos existe un personaje importante, hablamos con él, se hacen investigaciones de acuerdo también al tiempo que tengamos, pueda que dure más o menos. A veces también es informal, es cuando nace la idea, puedo estar en el museo, en cualquier parte, pero me tengo que sentar a bocetear, de esa manera se hace. Es una investigación, no puedo llamarla formal porque los puntos que se necesitan para una investigación no los hacemos todos, y la socialización de los resultados son, en este caso, las camisetas.
-¿Cómo nace la idea de aludir al refranero popular de la ciudad?
No sé porque desde pequeño yo guardo los periódicos viejos que hablan de historia de Barranquilla, todos los libros de Alfredo de la Espriella yo los tenía. A él lo tenía como un modelo. Recuerdo que una vez que estaba en la puerta del museo romántico le pedí me autografiara sus libros, hoy día digo, ¿yo a que jugaba?
En mi familia no hay ninguna persona antropóloga, ningún estudioso, ni investigadores, entonces no sé porque o como me entra esa pasión por la ciudad y por la historia. A veces yo pienso que debí estudiar antropología, tengo alma de antropólogo. Pero me pareció una excelente idea que por medio del diseño poder mostrar todo lo que somos, y al principio la gente decía a ti no te va a ir bien con eso porque nada más tu público se va a encontrar en Barranquilla, o nada más lo va a entender un barranquillero, como mucho una persona del Caribe, pero el tiempo ha dicho otra cosa, nos ha ido bien con esto. Mucha gente quizás no se pueda sentir identificada con una arepa e´ huevo estampada en la camiseta, pero el diseño le gusta y ahí estamos logrando nuestro objetivo que es llevar un poco de los que somos, no solo de la manera de ser, sino de la parte gastronómica, o de cualquier otro punto de lo que significa ser barranquillero o ser Caribe.
Si la gente lo está llevando y le gusta, entonces yo pienso que ahí vamos haciendo un buen camino.
-¿Han pensado alguna colección que promueva el uso consciente de los recursos naturales, las energías alternativas, mensajes que con humor pongan a pensar en un estilo de vida eco-sostenible, a manera de intervención artística?
Temas tenemos muchos, con la parte natural realmente no hemos pensado, lo que si tratamos y lo que sí quiero es que todo lo que se utilice desde la marca sea eco amigable, las bolsas, los estampados que sean libres de plomo, las telas. En esa parte sí creo que se está trabajando. No lo hemos logrado a cabalidad, porque creo es muy difícil, todos los procesos se llevan a cabo aquí en Barranquilla, entonces aquí en la ciudad es difícil encontrar empresas que trabajen en pro del medio ambiente. Pero la idea, y lo que queremos nosotros con la marca es entrar en esa onda que es muy importante, ser eco amigable.
Los juegos infantiles causó un gran impacto y a la larga eso es lo que me gusta, cuando tú te pones una camiseta y vas por la calle, y la gente se queda viendo el diseño y se ríe. O la gente va a la tienda, ahora que tenemos la tienda, y dice: “Hey, mira, yo jugaba esto”. Eso me parece chévere y porque lo que nosotros hacemos es evocar o trabajar la memoria y que la gente reviva épocas de su vida, colores, sabores, platos, juegos, y eso de una u otra manera le genera felicidad. Entonces pienso que los juegos infantiles marcó bastante, porque muchas personas se sintieron identificadas con cada uno de los juegos que plasmamos en las camisetas, como la bolita de uñita, los chocoritos. Igual recuerdo la colección de Corrientazo mono, que fue con la que nos ganamos el Lápiz de Acero en Bogotá, nosotros la presentamos en la primera versión de Sabor Barranquilla. Eso fue algo distinto pues la gente no esperaba tener una camiseta que dijera bollo de mazorca, arepa e´ huevo, peto, entonces la reacción que tienen las personas ante los productos, eso me gusta mucho; hablando como tema de diseño, lo que podamos generar en la gente, y pues el hecho de -en el caso de Corrientazo MONO- partir de lo más popular, que para algunos es super corroncho, porque hay gente que nunca ha almorzado con agua de panela porque le parece super nada que ver, y que nosotros hayamos llegado a unos premios tan importantes y que hayamos ganado, pues era formidable,
porque somos los primeros barranquilleros que ganamos con un proyecto de Barranquilla. Antes ganó el arquitecto del museo del Caribe, Giancarlo Mazzanti, con un proyecto que hizo en Medellín. Entonces, es chévere entrar en la onda del diseño nacional, que queramos o no está bastante centralizada entre Bogotá y Medellín, porque apenas hoy día es que se está formando personas en diseño, así la Autónoma tenga un amplio recorrido en diseño gráfico, la del Norte esta apenas comenzando en campo de diseño industrial y gráfico, y a penas es que las personas de otras están viendo que es es una alternativa de vida también. Entonces qué mejor que entrar a esta movida mundial que con lo que somos, con algo autóctono, explotándolo y mostrándolo ante el mundo.
-¿Cómo planifican cada colección?
Somos un equipo de dos personas, Fernando Vengoechea, que es mi socio, y yo. Los dos nos sentamos a hacer toda la parte de diseño. Lo único que no hacemos nosotros es coser y estampar, porque tenemos talleres, que no son propios, son talleres satélites, un día trabajamos con uno, otro día con otro, que se encargan de la confección. Hoy día compramos telas a proveedores, ya es un poco más formal la cosa, son hormas que nosotros realizamos, se mandan a confeccionar, se mandan a estampado, pero lo que es el tema de investigación y diseño, lo hacemos nosotros.
-¿Cuántas colecciones van y que temáticas han abordado?
Yo antes llevaba la cuenta, creo que van más de diez, metiendo carnavales. Carnavales se ha convertido en un referente importante para la marca, ya la gente espera la colección de carnavales de Mono, aunque realmente no queremos que las camisetas queden estigmatizadas como si fueran de carnaval. Obviamente, siendo barranquilleros, y para mostrar la importancia de la cultura consideramos importante la colección de carnaval, pero tratamos de hacer camisetas para carnaval que la gente no todo el año.
-¿A tu gusto cuál consideras ha sido la más memorable de las colecciones hasta ahora? Recuerdo una de las primeras colecciones, era una suerte de especial de día de brujas. ¿Tienen pensado seguir haciendo ese tipo de parodias de leyendas urbanas?
Proyecto Calan cala es del 2009, las camisetas se diseñaron pero nunca se hicieron, y ahora con la apertura de la tienda no se ha sacado una colección nueva, a lo largo de cinco años tenemos más de 200 diseños, entre los que han salido y los que se han quedado en el computador, son diseños que realmente hay que seguir moviendo, además que nosotros sacábamos cinco por diseño o diez por diseño, la gente nos pedía diseños que ya no existían, entonces decidimos para la tienda escoger un poco de todo esto y hacerlos. A nivel personal el Halloween, desde chiquitico, también es una pasión gigante, me gustaba mucho, yo viví la época en que el Halloween aquí se apagó, pero entonces comenzó el Día de Angelitos, que nunca compartí, porque no me tocó esa época -pensando como Mono nosotros deberíamos reforzar el Día de los Angelitos- entonces se sacó el proyecto Calan Cala y lo que queríamos nosotros era mostrar que Barranquilla –además del carnaval, del sol, de la música, de la playa- es una ciudad con historias ocultas. ¿Cuántos buses no han arroyado personas?, o ¿qué más terrorífico que un arroyo gigante?, han matado mucha gente también, partimos de la historia de la novia de Puerto Colombia, en fin, todas esas historias, “el lado oscuro de la ciudad” decíamos nosotros. Este año retomamos el proyecto Calan Cala, aprovechando que teníamos la tienda y lo que queríamos nosotros era como un mix de culturas. Como latinos que somos sería interesante empezar a jugar con otras culturas, en este caso nos metimos con la cultura mexicana y la importancia que tiene el día de muertos para ellos.
Nos fuimos por ese lado, se hizo un encuentro entre la cultura mexicana y el día de los angelitos aquí en Barranquilla, entonces creamos un altar basándonos en todas estas calacas mexicanas, pero llevándolas con cierta gráfica carnavalera y el día de los angelitos en la tienda se repartían bollos de angelitos, y bolitas de coco, entonces la gente encontraba esa variedad de productos bastante autóctonos en el local. Nos parece chévere empezar a jugar entre culturas, cosa que hicimos con los monicongos que son las matrioskas rusas, pero con la imagen y los personajes de carnaval. Todo el proyecto Calan Cala está ambientado en la cultura mexicana. Muchos pueblos latinos ven la muerte de distintas maneras o celebramos lo mismo pero con diferentes nombres, aquí en barranquilla, mi abuela, mi bisabuela, para ellas un día sagrado es el día de los muertos, pero pasan las generaciones y decae el uso de ciertas creencias. Todo eso lo tengo en mente y experimentamos. Hubo gente que nos criticó que porque escogimos a la cultura mexicana si somos Mono. Nosotros realmente somos latinos, todos celebramos lo mismo pero en épocas distintas, con distintos nombres, pero realmente los pueblos latinos se parecen bastante.
-Los colores llamativos son parte del sello Mono. ¿Has pensado series en blanco y negro?
Quizás sea algo para trabajar más adelante. Hemos pensado hacer una colección mono cromática, pero hasta el momento no se ha hecho, Mono es color y la gente siempre sabe que va a encontrar una camiseta amarilla. A modo personal, el amarillo es mi color favorito, y me gustan las cosas con bastante color, de hecho, algunas del proyecto Calan cala están en negro y amarillo claro, si tú ves el logo en la espalda es blanco, entonces son un poco sobrias.
-Otra forma de arte urbano son los Stickers. ¿Han pensado usar esta forma de comunicación, en algunos de sus proyectos de diseño? , o ¿Están apostándole más al diseño que a las intervenciones artísticas?
La gente llega a la tienda preguntando si tenemos los mismos diseños en stickers. Yo pienso que lo más importante es el diseño, después que el diseño esté se puede aplicar a todos los productos y a todos los formatos que sean necesarios. Como tenemos poco más de un mes de estar abiertos, estamos viendo. Igual es un negocio, ya nos estamos formalizando un poco más, hay que tener ciertos parámetros de hasta cuanto se puede gastar. La idea es lograr tener en esta tienda la mayor cantidad de productos, todos con los diseños de Mono, entre esos tenemos contemplados los stickers.
-¿Que significó para Mono obtener el premio Lápiz de Acero en el año 2009?
Antes del Lápiz de Acero éramos solo una marca de camisetas, después del Lápiz de Acero nos vieron como un proyecto de diseño. Después del Lápiz de Acero entramos a participar en la convocatoria de la imagen del carnaval 2010, quedamos con el logo símbolo. Luego de ganar el Lápiz la gente de Sabor Barranquilla nos llamó para trabajarles toda la parte de diseño gráfico, y desde ese año hasta acá todos los años hemos trabajo con ellos. Lápiz de acero nos dio un respaldo en la parte del diseño, hasta el punto de poder trabajar como agencia. De pronto no tenemos empresas muy grandes, pero con las empresas que estamos trabajando son empresas importantes en la ciudad. Además fue una vitrina a nivel nacional, la gente en Colombia conoce Mono. El año pasado que fuimos a Colombia moda la gente en Medellín sabía lo que era Mono. En pasto nos llamaron para hacer el afiche del Festival Iberoamericano de Cine, todo esto gracias al lápiz de acero. Por eso es la importancia –se lo digo a los estudiantes que ahora tengo- que lo importante es participar en esta serie de convocatorias. Si uno no participa no gana, además así nos van a conocer. Uno no pierde nada, si no quedaste vuelves a participar. La idea es comenzar a participar en estas convocatorias, en este tipo de premios que lo que hacen es mostrar tu trabajo a otras personas.
Nosotros queríamos tener este espacio, porque la idea era poder reflejar lo que realmente es la marca. Ha dado mucho de qué hablar, nos inspiramos en una tienda de barrio corrientazo, entonces la vitrina es una nevera de tienda, en la mitad hay un mesón gigante como si la gente fuera a comer. Estoy muy satisfecho con los resultados, porque quedó como quería que quedara. Está en la calle 76, entre 53 y 54. Frente al parque Parrish, diagonal al World Trade Center. La gente se pierde al llegar, no sé porqué pero se pierden al llegar, afuera dice Todo mono.
Muchas personas de fuera han llegado a la tienda, entonces también se ha convertido en un espacio, como para llevarse un recuerdo de barranquilla, aunque no queremos ser una tienda de souvenir, chévere que la gente lo tenga en cuenta. Me parece chévere que tu digas tienda-galería porque la tienda está pensada de tal manera que todo se puede quitar y se puede hacer una exposición. En Barranquilla, además de los centros comerciales, no está ese espacio donde la gente sale y ve otro tipo de cosas, y nosotros obviamente como marca nueva no tenemos el presupuesto para pagar un arriendo en estos grandes centros comerciales, ojalá lo tuviéramos porque realmente la gente está ahí. Aquí en barranquilla ojalá se dé un espacio, ojalá lo iniciemos nosotros, un espacio alternativo donde muchas marcas que están naciendo hagan cosas bacanas. Bacano que esta gente pueda lograr tener un espacio y poder constituirnos en un lugar de la ciudad donde la gente vaya y encuentren un diseño distinto, de cosas hechas acá, por diseñadores nuevos. Ojalá se pueda cambiar ese chip. Últimamente estoy diciendo que no todo lo bueno se encuentra en los centros comerciales, la gente tiene que salir a la calle, tienen que visitar la tienda Mono. Son espacios que necesitan el apoyo de la gente porque si no van y no apoyan, uno quiebra, entonces nos toca a nosotros como creativos que somos idear estrategias para que la gente conozca la tienda, para que la gente nos visite.





