Luego de cinco días de actividades continuas las reflexiones siguen surgiendo, no solo a partir de las palabras de los panelistas más formales, sino también de lo visto fuera del recinto: disfrazados, curiosos, desprevenidos analfabetas, caras lindas de mujeres preciosas, pugnas y desprecios entre sabelotodos.
Juntar algunos de los mejores representantes de la literatura y las artes, con un público indiferente a la reflexión, acostumbrado al desorden y la violencia, produjo ese viejo conocido mal sabor de boca: vergüenza ajena.
El que se abstrajo en reflexiones y voló por los caminos de la lógica o la intuición, se vio interrumpido más de una vez por los gritos de algunos de los presentes, o silenciado por los aplausos de la masa impaciente. Aún así, haciendo un balance, fueron más los momentos gratificantes, instructivos y divertidos. Esto fue lo que encontré.
Primer día (inauguración)
Este carnaval formativo resulta un espacio donde el orden y el desorden se equilibran.
El lleno fue completo, algunos entraron disfrazados, desde el verde monstruo marino, Barak Obama, Osama, y The A- team, hasta las marimondas y monocucos.
Primer llamado. Deja vú. Caras conocidas entre los espectadores que antes de quedarse a oscuras parecen conversar lo más que se pueda. El parloteo generalizado termina a medida que se oscurece. El ambiente de carnaval no termina de encajar en el teatro Amira de la Rosa. Un vallenato popular: el burro mocho sirve de fondo para el cacareo. Segundo llamado.
Música de papayera luego de un silencio breve, los últimos coqueteos bajo la luz, planes para cuando termine lo que aún no comienza. Prepagos, vírgenes (por lo menos debe haber una), viejos habladores, niños tímidos y otra buena cantidad de personas aplauden al telón cerrado. Exigen que comience, como en el medioevo. Tercer llamado.
Cámaras encendidas, rodando. Cuarto y quinto llamado. El público queda a oscuras y vuelven los aplausos.
Dieciocho horas. Homenaje a Jaime Manrique Ardila. Luego de una minuciosa presentación por parte del critico literario Ariel Castillo, el propio homenajeado leyó apartes complementarios de su obra y contó algunos detalles de su historia personal. En la medida que el público se acostumbraba, y con una fluidez recortada, Jaime Manrique desconcertó a más de uno con su antifaz oscuro, con la prosa afilada por el dolor y la aventura poética.
Noel Petro en escena. El músico popular, especialista en juegos palabras y dobles sentidos hizo de su presentación un exhibición nostálgica para muchos de los presentes, que repetían cosas como “hace treinta años lo escuché, cuando yo era un muchacho”. Según parecía, habían venido a ovacionar al autor de temas exitosos del carnaval, como “el burro mocho” o “el ñato mama ron”. Todo con el acompañamiento de un triple que sonaba hermosamente, como las guitarras hawaianas.
Luego de los plausos, y de que Noel Petro se pidiese a si mismo más canciones, entre chistes gastados de viejo emocionado la cosa fue llegando a su fin.
Entre el cuento y la novela. Gonzalo Mallarino fue la voz de la prudencia en esta mesa “la novela se va haciendo en medio de otras tareas diarias, el cuento no” y lo decía porque el cuento en su espacio reducido, debe aprovechar para contar algo, un fragmento de una realidad. Pablus Gallinazus representó al caos con rodeos que llegaban a un solo punto: la novela es como el carnaval, no hay reglas específicas. La aparente discordancia de sentires promovió un desorden controlado. Ramón Illán Bacca contó algunas anécdotas que luego se volvieron historias en papel, y Jaime Manrique Ardilla medió dándole más importancia a la proporción de la realidad que se desea contar o representar. En conclusión, esta conversación dejó claro que se necesita orden y desorden en todo proceso vital, a modo de equilibrio.
El hombre que murió en el bar. Durante la presentación del libro de cuentos de Heriberto Fiorillo, en medio del protocolo habitual, y viendo desfilar los más extraños disfraces, surgió una curiosidad: ¿Qué vino buscando cada uno de los asistentes?, ¿les interesa de verdad el contenido cultural ofrecido?, se percibía mucha impaciencia, pedían hechos, no palabras. Esto se hizo evidente desde el primer intermedio, mientras se daba por abierta la exposición de Gonzalo Fuenmayor, ilustrador del libro de Heriberto Fiorillo; las muestras artísticas del ilustrador italiano de Mauro Evangelista; la serie de fotografías tomadas en los baños del segundo Carnaval Internacional de las Artes por Juan Camilo Segura; y las serigrafías del pintor cartagenero Zabaleta, entorno al entretenimiento callejero de los niños del caribe.
Segundo día
Trece horas. Desde la madrugada comenzaron vientos feroces, de esos que parecen querer desmembrar árboles. Las actividades infantiles de Fantástico 2009 estaban listas desde temprano. El mago estaba presente, los árboles lucían figuras gigantes de reptiles y animales marinos hechos en espuma. Me sentía como un ratón cerca de las iguanas de tres metros, y de la serpiente amarilla que ocupaba las ramas de una acacia. Unos muñecos-payasos parecían subir y bajar postes de luz. Sapos del tamaño de jabalíes, y hongos de colores brillantes adornaban el espacio dispuesto para los niños. Alucinante. En la entrada regalaban helados y daban chocolates a la salida. Y aunque no estuve presente en las actividades para niños, lo que leí en la programación prometía.
Durante la primera jornada, mujeres jóvenes buscaban a Cabas para una foto. Otros Aclamaron a el Burro Mocho. Las filas para acceder al teatro se llenaban de estática.
Es extraño estar disfrazado de periodista, un oficio que con disciplina puede tener espacio para la creatividad, pero que la rutina vuelve plano, mediocre. Dentro, como periodista autorizado, esto parece una semana de vacaciones, escape de la rutina.
Ahí esta la clave del éxito del carnaval, y quizás de la vida: Evitar las rutinas. Eso pensaba mientras analizaba los disfrazados que esperaban curiosos el momento de entrar para enmarcar la fiesta, donde la reflexión es epicentro.
Segundo y tercer llamado. Me siento delante de unas comadronas con léxico reducido.
Hablan de bombas en época de carnaval, hablan a gritos seguros de sus verdades.
Cuarto llamado. ¡Todos sentados, cállense la boca, hagan el favor de ser considerados!. Vuelve la música de Papayera.
Lo bueno de las malas palabras. Cuando se trata de malas palabras todos desean dar su opinión, incluso algún voluntario del público con anotaciones a la mano. El público solo calla después de ver a los que reflexionarían sobre el tema. Juan Gossain, en un despliegue evidente de manejo de público y escena, con libreta en mano, saca a relucir su arsenal, que consiste en tres plumas en estuche de cuero que mete y saca como si eso llevara un mensaje soterrado. Puros chistes de humor fácil, y un ejercicio comparativo simplificado, donde términos inequívocamente significaban algo bueno para los hombres, y para las mujeres siempre significan puta. En cambio Armando Silva hizo juegos de palabras ingeniosos. Alex Grijelmo sorprendió con teorías de conservación de la lengua española, habló de depredación del lenguaje por parte del inglés, como si en Colombia tuviésemos que hablar como en España. Aquí es una realidad que ese idioma es nuestra segunda lengua, por cercanía geográfica en principio. A mi modo de ver, demasiado euro centrista su teoría de colonización idiomática. Hubo evolución. Iceberg fonéticamente se dice Aisberg, my friend. Este es un ejemplo que no mencionó, como ellos castellanizan para entender el inglés. Yo diría que eso es depredación de la capacidad de adaptación.
Muchas risas del público. Las señoras que antes hablaban de actos terroristas en nuestras fiestas, reafirmaban una idea: Gossain es excelente, simplemente excelente. Mejor es el café que venden afuera. Mientras el público dejaba la sala, algunos de los conferencistas firmaban libros, agradeciendo los elogios. Yo elegí un pastel de hojaldre.
Las verdades de Veríssimo. Daniel Sampero Pizano entrevistó al escritor, humorista y músico brasileño. Al final el entrevistado dio una muestra de su habilidad con el saxo, en lo que pudo ser una de más animadas charlas de este Carnaval de las Artes. A mi modo de entenderlo, el humor bien logrado siempre equivaldrá a trabajo de calidad.
Luis Kalaff y Johnny Pacheco: orgullo dominicano. A la hora de presentaciones relacionadas con música tropical el teatro se llena con facilidad. A la espera estaban los disfrazados que entraban gratis y los pudientes con sus boletas a la mano. El lugar estaba abarrotado, hasta el punto que una joven rubia y su hijo de unos cinco años tuvieron que sentarse en el pasillo, sobre las escalinatas.
Adelai Stevenson y Mary Kent resolviendo el mapa recorrido por la salsa desde sus orígenes. Johnny Pacheco con su sentido del humor, recordó algunos momentos de la historia salsera, especialmente de los días de la Fania. Al fondo se proyectaron fotos del ámbito salsero, tomadas por Mary Kent, desde los años setentas.
Tercer día
Medios de comunicación en el Siglo XXI. Pablo Arrieta, también conocido como Expectro, una especie de superfreak enganchado a las nuevas tecnologías dictó una cátedra magistral. Lo acompañaron Cantinflas y La Muerte. Dejó claras algunas verdades sobre la evolución de los medios, el video y la música en línea. Expectro representa la evolución que gracias a los nuevos medios podemos vivir, especialmente a la hora de maximizar el uso del tiempo. Los jóvenes presentes parecían absorber todo como mutantes hambrientos de poder.
Entre los mensajes claves estuvo el de “educar para acabar con el mito de que la tecnología es mala para el aprendizaje”.
Los nuevos retos del periodismo. En una nutrida discusión se habló sobre la realidad como espectáculo y el periodismo como herramienta del capitalismo. Julio Villanueva Chang se refirió a la curiosidad como la última tecnología; hizo énfasis en la importancia de la atención en un sociedad donde es evidente una esquizofrenia tecnológica, donde el exceso de información, si no se entiende, no garantiza nada. “El periodismo está enfermo de seriedad” fue uno de las frases que incomodó a Antoine Bellager, quien defendía los diarios tradicionales de la competencia que le hace Internet.
Ramón Chao expuso que los periódicos han perdido credibilidad. En las escuelas de periodismo enseñan como armar notas, pero no dan una formación amplia y completa en lo que el considera importante para el oficio: el arte, las letras y la cultura en general.
El mundo de Mauro Evangelista. “La disciplina del ilustrador es precisa, se limita a complementar o acompañar el texto, en cambio la pintura-que fue donde se originó- es un proceso creativo sin límites, mucho más personal” dijo el invitado.
Marco Mojica afirmó que “el ilustrador tiene que ser muy agudo, tiene que saber elegir la imagen que luego tendrá que entender un niño que no sepa leer”.
Mauro cerró respondiendo una pregunta que indagaba sobre la relación entre los comics y el cine: “El comic se parece al cine más que a la pintura, como la ilustración”.
La prohibida: performance y conversación. De nuevo la música tropical parece disimular el ruido del auditorio lleno. Algunos quieren exhibirse con atuendos extraños, otros se esconden tras las máscaras. Un público variado y curioso espera al travestido.
Electricidad y amor, ese es el lema de La Prohibida en su espectáculo, donde luces y vanidad mostraron la fantasia de los draks. Afuera la noche de tambores apenas comenzaba, el viento arreciaba, todo fluía sin maldad. Un show apto para todos, no hubo exhibiciones vulgares, el público se mantuvo en sus lugares.
Cuarto día
Música propia o por encargo. La noche se extendió reposadamente, el día comenzó con energía renovada, el cuerpo pidiendo pausas y meriendas frecuentes, condiciones ideales para escuchar buena música cantada por sus autores.
Se habló de la música hecha para alimentar el alma del cantante y su público. Una mañana reconfortante donde Santiago Cruz, Joana Moss, y Richard Blair nos contaron los pormenores de su arte creativo y dejaron apreciar algunas tonadas.
El resto del día lo tomé como un gran recreo, volví solo al anochecer para escuchar más música, esta vez hecha por Blick Bassy, un músico africano residente en Francia, que embelezó con armonía al publico, que nuevamente llenó el teatro.
Quinto día
Reyes del cuadrilátero. Luchadores y pugilistas: entre el valor y el miedo. Alberto Salcedo Ramos conversó con Ultiminio Sugar Ramos. Se presentaron también Blue Demon Jr. y El Hijo del Santo. Acción en el ring; el público pedía llaves y algo de violencia explícita. El último día de la reflexión como espectáculo comenzó con muestras físicas como espectáculo. En las horas de la tarde Daniel Samper Pizano y Daniel Rabinovich (integrante de Les Luthiers) hablaron del humor y de las experiencias de Rabinovich como comediante e interprete.
La clausura estuvo en manos de Cabas padre e hijo. El mayor intentando salvar la noche, el hijo intentando hablar coherentemente. Las niñas sentadas a mi lado se repetían “que decepción, hubieramos ido a cine”. Yo por mi parte dejé el teatro por la calle, me dijeron que hubo una buena fiesta de cierre en La Cueva. Merecida victoria.



