miércoles, noviembre 30, 2011

Arte en cinco ruedas

Aquí en barranquilla ojalá se dé un espacio, ojalá lo iniciemos nosotros, un espacio alternativo donde muchas marcas que están naciendo hagan cosas bacanas.

Entrevista a Jhonny Insignares, creador del proyecto de diseño Todomono.

Imágenes y texto: Francesco Vitola Rognini


-Estudiaste comunicación social y periodismo, una carrera donde es usual encontrar artistas vocacionales extraviados entre teorías y técnicas de la comunicación ¿Cómo derivaste hacia el diseño gráfico?

El diseño siempre ha estado presente en mi vida, desde pequeño he tenido los dotes para dibujar. En la época en la que estábamos finalizando el colegio no sabía como focalizar todas las virtudes que tenía, terminé en comunicación social por esta feria pop que hacen. Fui a una charla con Rebolledo, con una amiga del colegio y me encarretó el asunto, de esa manera decidí estudiar comunicación. No tenía conocimiento del diseño gráfico ni de ninguna de sus ramas, por eso nunca estuvo en mi mente estudiar diseño, siempre pensé en arquitectura o en diseño civil que eran carreras de creación, pero me decidí por comunicación, carrera que ejerzo aquí en el museo como comunicador organizacional.

En área de periodismo estuve alrededor de siete u ocho años como periodista cultural en Uninorte FM stereo, pero paralelo a esa actividad periodística estaba con la parte de diseño, que es la parte como nosotros socializamos una investigación. A la larga nosotros también estamos comunicando, yo pienso que en eso también influye mucho la carrera, porque desde Todomono estamos comunicando a través del diseño sobre temas del Caribe, relevantes para algunos, de pronto irrelevantes para otros.

-¿Fue primero la necesidad de expresarte o sentiste que hacía falta llenar un vacío en la moda de los jóvenes?

Quería expresarme. En ese tiempo fué un proyecto que se presentó a las becas de Hector Rojas Herazo del observatorio del Caribe en Cartagena, ahí nos fuimos metiendo por la parte cultural. Trabajé en Uninorte FM Stereo, de ahí me fui al Museo del Caribe cuando apenas estaba gestándose la curaduría del museo, y todas esas cosas me llevaron a las becas de Hector Rojas Herazo. Junto con un amigo del colegio, ambos apasionados por la historia de la ciudad y por todos los libros de Alfredo de la Espriella y de las cosas que ocurrieron aquí en Barranquilla, decidimos hacer un proyecto que consistía en hacer intervenciones artísticas en las calles, para mostrarles a los jóvenes la historia de la ciudad. Al fin ese proyecto nunca se hizo, pero yo pienso que ese proyecto desembocó en lo que es Todomono hoy en día. Ese proyecto nunca se presentó pero presentamos unas camisetas diseñadas basándonos en rutas de buses, platos típicos. Ahí se fue dando la idea.

-¿Ese proyecto de intervenciones artísticas sigue pendiente o está cancelado de tu mente?

En estos cinco años de Todomono - más bien tres, porque han sido los que se va venido trabajando duro por la marca- hemos sido consciente de que podemos ser una empresa o un negocio, antes era un hobby, esa plata que yo me ganaba de algunos sueldos que tenía la invertía en camisetas. Era algo bastante informal. Entonces desde hace dos, tres años es que se le ha metido el pecho. Todas esas ideas sueltas que yo he tenido a lo largo de este tiempo -en este caso, las intervenciones artísticas- se han venido realizando. Por ejemplo, hace poquito vinieron dos chicas de Gales con quienes conformamos un proyecto que se llamó Cuatroojos, y una de las intervenciones en la ciudad fue poner máscaras de marimonda a los monumentos. Entonces yo pienso que ahí poco a poco voy realizando todas esas ideas que he tenido sueltas y que cuando vea la oportunidad de hacerlas se harán. Yo pienso que la idea no es hacerlas todas de una, sino de acuerdo al momento de la vida que uno vaya viviendo ves que puedes hacer y que no. Pero igual como diseñadores, como comunicadores, como antropólogos, como eso que realmente yo siento que soy, la calle es el lugar para comunicar y llegarle a las personas.

-¿Cómo surgió Mono, proyecto de diseño?

El inicio fue como les comenté, con el proyecto se llamaba Otrora, recuerdo se llamaba, para el Ministerio de Cultura. Yo viajo en el 2006 al Ibero Americano de Teatro en Bogotá, tenía años que no viajaba a Bogotá y en ese viaje, ya estudiando, estando en la universidad, tienes otra visión más grande del mundo, y conozco marcas de ropa, de productos de diseño, que se inspiran en la ciudad, más que todo en Bogotá, para hacer sus productos. Me dije, me gusta mucho Barranquilla, soy apasionado por la historia, me siento muy apegado a la cultura, porque no hacer esto en Barranquilla también, que de hecho no se hace. Vengo con esa idea, en el viaje voy soñando con el logo y como con diseños y cosas así, me acuerdo que en el camino iba dibujando sobre unas servilletas. A penas llego comienzo a trabajar, busco dos amigos más que sirven de socios capitalistas y se saca un pequeño grupo de camisetas, muy informal, camisetas que compramos en el centro, las estampamos y comenzamos a movernos en eso. Así inicia Mono.

-¿Cómo son tus procesos creativos? ¿De dónde obtienes tus ideas? ¿Hay rutinas de trabajo, o es espontáneo el ejercicio de diseñar?

Hoy día, a la hora de crear una colección lo que primero se hace es investigar sobre el tema, buscar las fuentes más fidedignas, porque de acuerdo a cada tema sabemos existe un personaje importante, hablamos con él, se hacen investigaciones de acuerdo también al tiempo que tengamos, pueda que dure más o menos. A veces también es informal, es cuando nace la idea, puedo estar en el museo, en cualquier parte, pero me tengo que sentar a bocetear, de esa manera se hace. Es una investigación, no puedo llamarla formal porque los puntos que se necesitan para una investigación no los hacemos todos, y la socialización de los resultados son, en este caso, las camisetas.

-¿Cómo nace la idea de aludir al refranero popular de la ciudad?

No sé porque desde pequeño yo guardo los periódicos viejos que hablan de historia de Barranquilla, todos los libros de Alfredo de la Espriella yo los tenía. A él lo tenía como un modelo. Recuerdo que una vez que estaba en la puerta del museo romántico le pedí me autografiara sus libros, hoy día digo, ¿yo a que jugaba?

En mi familia no hay ninguna persona antropóloga, ningún estudioso, ni investigadores, entonces no sé porque o como me entra esa pasión por la ciudad y por la historia. A veces yo pienso que debí estudiar antropología, tengo alma de antropólogo. Pero me pareció una excelente idea que por medio del diseño poder mostrar todo lo que somos, y al principio la gente decía a ti no te va a ir bien con eso porque nada más tu público se va a encontrar en Barranquilla, o nada más lo va a entender un barranquillero, como mucho una persona del Caribe, pero el tiempo ha dicho otra cosa, nos ha ido bien con esto. Mucha gente quizás no se pueda sentir identificada con una arepa e´ huevo estampada en la camiseta, pero el diseño le gusta y ahí estamos logrando nuestro objetivo que es llevar un poco de los que somos, no solo de la manera de ser, sino de la parte gastronómica, o de cualquier otro punto de lo que significa ser barranquillero o ser Caribe.

Si la gente lo está llevando y le gusta, entonces yo pienso que ahí vamos haciendo un buen camino.

-¿Han pensado alguna colección que promueva el uso consciente de los recursos naturales, las energías alternativas, mensajes que con humor pongan a pensar en un estilo de vida eco-sostenible, a manera de intervención artística?

Temas tenemos muchos, con la parte natural realmente no hemos pensado, lo que si tratamos y lo que sí quiero es que todo lo que se utilice desde la marca sea eco amigable, las bolsas, los estampados que sean libres de plomo, las telas. En esa parte sí creo que se está trabajando. No lo hemos logrado a cabalidad, porque creo es muy difícil, todos los procesos se llevan a cabo aquí en Barranquilla, entonces aquí en la ciudad es difícil encontrar empresas que trabajen en pro del medio ambiente. Pero la idea, y lo que queremos nosotros con la marca es entrar en esa onda que es muy importante, ser eco amigable.

-En retrospectiva, viendo lo que hacen como una forma de comunicación, ¿cuál ha sido el mensaje más exitoso, el que más respuesta ha obtenido?

Los juegos infantiles causó un gran impacto y a la larga eso es lo que me gusta, cuando tú te pones una camiseta y vas por la calle, y la gente se queda viendo el diseño y se ríe. O la gente va a la tienda, ahora que tenemos la tienda, y dice: “Hey, mira, yo jugaba esto”. Eso me parece chévere y porque lo que nosotros hacemos es evocar o trabajar la memoria y que la gente reviva épocas de su vida, colores, sabores, platos, juegos, y eso de una u otra manera le genera felicidad. Entonces pienso que los juegos infantiles marcó bastante, porque muchas personas se sintieron identificadas con cada uno de los juegos que plasmamos en las camisetas, como la bolita de uñita, los chocoritos. Igual recuerdo la colección de Corrientazo mono, que fue con la que nos ganamos el Lápiz de Acero en Bogotá, nosotros la presentamos en la primera versión de Sabor Barranquilla. Eso fue algo distinto pues la gente no esperaba tener una camiseta que dijera bollo de mazorca, arepa e´ huevo, peto, entonces la reacción que tienen las personas ante los productos, eso me gusta mucho; hablando como tema de diseño, lo que podamos generar en la gente, y pues el hecho de -en el caso de Corrientazo MONO- partir de lo más popular, que para algunos es super corroncho, porque hay gente que nunca ha almorzado con agua de panela porque le parece super nada que ver, y que nosotros hayamos llegado a unos premios tan importantes y que hayamos ganado, pues era formidable,

porque somos los primeros barranquilleros que ganamos con un proyecto de Barranquilla. Antes ganó el arquitecto del museo del Caribe, Giancarlo Mazzanti, con un proyecto que hizo en Medellín. Entonces, es chévere entrar en la onda del diseño nacional, que queramos o no está bastante centralizada entre Bogotá y Medellín, porque apenas hoy día es que se está formando personas en diseño, así la Autónoma tenga un amplio recorrido en diseño gráfico, la del Norte esta apenas comenzando en campo de diseño industrial y gráfico, y a penas es que las personas de otras están viendo que es es una alternativa de vida también. Entonces qué mejor que entrar a esta movida mundial que con lo que somos, con algo autóctono, explotándolo y mostrándolo ante el mundo.

-¿Cómo planifican cada colección?

Somos un equipo de dos personas, Fernando Vengoechea, que es mi socio, y yo. Los dos nos sentamos a hacer toda la parte de diseño. Lo único que no hacemos nosotros es coser y estampar, porque tenemos talleres, que no son propios, son talleres satélites, un día trabajamos con uno, otro día con otro, que se encargan de la confección. Hoy día compramos telas a proveedores, ya es un poco más formal la cosa, son hormas que nosotros realizamos, se mandan a confeccionar, se mandan a estampado, pero lo que es el tema de investigación y diseño, lo hacemos nosotros.

-¿Cuántas colecciones van y que temáticas han abordado?

Yo antes llevaba la cuenta, creo que van más de diez, metiendo carnavales. Carnavales se ha convertido en un referente importante para la marca, ya la gente espera la colección de carnavales de Mono, aunque realmente no queremos que las camisetas queden estigmatizadas como si fueran de carnaval. Obviamente, siendo barranquilleros, y para mostrar la importancia de la cultura consideramos importante la colección de carnaval, pero tratamos de hacer camisetas para carnaval que la gente no todo el año.

-¿A tu gusto cuál consideras ha sido la más memorable de las colecciones hasta ahora? Recuerdo una de las primeras colecciones, era una suerte de especial de día de brujas. ¿Tienen pensado seguir haciendo ese tipo de parodias de leyendas urbanas?

Proyecto Calan cala es del 2009, las camisetas se diseñaron pero nunca se hicieron, y ahora con la apertura de la tienda no se ha sacado una colección nueva, a lo largo de cinco años tenemos más de 200 diseños, entre los que han salido y los que se han quedado en el computador, son diseños que realmente hay que seguir moviendo, además que nosotros sacábamos cinco por diseño o diez por diseño, la gente nos pedía diseños que ya no existían, entonces decidimos para la tienda escoger un poco de todo esto y hacerlos. A nivel personal el Halloween, desde chiquitico, también es una pasión gigante, me gustaba mucho, yo viví la época en que el Halloween aquí se apagó, pero entonces comenzó el Día de Angelitos, que nunca compartí, porque no me tocó esa época -pensando como Mono nosotros deberíamos reforzar el Día de los Angelitos- entonces se sacó el proyecto Calan Cala y lo que queríamos nosotros era mostrar que Barranquilla –además del carnaval, del sol, de la música, de la playa- es una ciudad con historias ocultas. ¿Cuántos buses no han arroyado personas?, o ¿qué más terrorífico que un arroyo gigante?, han matado mucha gente también, partimos de la historia de la novia de Puerto Colombia, en fin, todas esas historias, “el lado oscuro de la ciudad” decíamos nosotros. Este año retomamos el proyecto Calan Cala, aprovechando que teníamos la tienda y lo que queríamos nosotros era como un mix de culturas. Como latinos que somos sería interesante empezar a jugar con otras culturas, en este caso nos metimos con la cultura mexicana y la importancia que tiene el día de muertos para ellos.

Nos fuimos por ese lado, se hizo un encuentro entre la cultura mexicana y el día de los angelitos aquí en Barranquilla, entonces creamos un altar basándonos en todas estas calacas mexicanas, pero llevándolas con cierta gráfica carnavalera y el día de los angelitos en la tienda se repartían bollos de angelitos, y bolitas de coco, entonces la gente encontraba esa variedad de productos bastante autóctonos en el local. Nos parece chévere empezar a jugar entre culturas, cosa que hicimos con los monicongos que son las matrioskas rusas, pero con la imagen y los personajes de carnaval. Todo el proyecto Calan Cala está ambientado en la cultura mexicana. Muchos pueblos latinos ven la muerte de distintas maneras o celebramos lo mismo pero con diferentes nombres, aquí en barranquilla, mi abuela, mi bisabuela, para ellas un día sagrado es el día de los muertos, pero pasan las generaciones y decae el uso de ciertas creencias. Todo eso lo tengo en mente y experimentamos. Hubo gente que nos criticó que porque escogimos a la cultura mexicana si somos Mono. Nosotros realmente somos latinos, todos celebramos lo mismo pero en épocas distintas, con distintos nombres, pero realmente los pueblos latinos se parecen bastante.

-Los colores llamativos son parte del sello Mono. ¿Has pensado series en blanco y negro?

Quizás sea algo para trabajar más adelante. Hemos pensado hacer una colección mono cromática, pero hasta el momento no se ha hecho, Mono es color y la gente siempre sabe que va a encontrar una camiseta amarilla. A modo personal, el amarillo es mi color favorito, y me gustan las cosas con bastante color, de hecho, algunas del proyecto Calan cala están en negro y amarillo claro, si tú ves el logo en la espalda es blanco, entonces son un poco sobrias.

-Otra forma de arte urbano son los Stickers. ¿Han pensado usar esta forma de comunicación, en algunos de sus proyectos de diseño? , o ¿Están apostándole más al diseño que a las intervenciones artísticas?

La gente llega a la tienda preguntando si tenemos los mismos diseños en stickers. Yo pienso que lo más importante es el diseño, después que el diseño esté se puede aplicar a todos los productos y a todos los formatos que sean necesarios. Como tenemos poco más de un mes de estar abiertos, estamos viendo. Igual es un negocio, ya nos estamos formalizando un poco más, hay que tener ciertos parámetros de hasta cuanto se puede gastar. La idea es lograr tener en esta tienda la mayor cantidad de productos, todos con los diseños de Mono, entre esos tenemos contemplados los stickers.

-¿Que significó para Mono obtener el premio Lápiz de Acero en el año 2009?

Antes del Lápiz de Acero éramos solo una marca de camisetas, después del Lápiz de Acero nos vieron como un proyecto de diseño. Después del Lápiz de Acero entramos a participar en la convocatoria de la imagen del carnaval 2010, quedamos con el logo símbolo. Luego de ganar el Lápiz la gente de Sabor Barranquilla nos llamó para trabajarles toda la parte de diseño gráfico, y desde ese año hasta acá todos los años hemos trabajo con ellos. Lápiz de acero nos dio un respaldo en la parte del diseño, hasta el punto de poder trabajar como agencia. De pronto no tenemos empresas muy grandes, pero con las empresas que estamos trabajando son empresas importantes en la ciudad. Además fue una vitrina a nivel nacional, la gente en Colombia conoce Mono. El año pasado que fuimos a Colombia moda la gente en Medellín sabía lo que era Mono. En pasto nos llamaron para hacer el afiche del Festival Iberoamericano de Cine, todo esto gracias al lápiz de acero. Por eso es la importancia –se lo digo a los estudiantes que ahora tengo- que lo importante es participar en esta serie de convocatorias. Si uno no participa no gana, además así nos van a conocer. Uno no pierde nada, si no quedaste vuelves a participar. La idea es comenzar a participar en estas convocatorias, en este tipo de premios que lo que hacen es mostrar tu trabajo a otras personas.

-Ahora que tienen tienda-galería, ¿qué sorpresas encontraremos los visitantes, además de camisetas estampadas con diseños novedosos?

Nosotros queríamos tener este espacio, porque la idea era poder reflejar lo que realmente es la marca. Ha dado mucho de qué hablar, nos inspiramos en una tienda de barrio corrientazo, entonces la vitrina es una nevera de tienda, en la mitad hay un mesón gigante como si la gente fuera a comer. Estoy muy satisfecho con los resultados, porque quedó como quería que quedara. Está en la calle 76, entre 53 y 54. Frente al parque Parrish, diagonal al World Trade Center. La gente se pierde al llegar, no sé porqué pero se pierden al llegar, afuera dice Todo mono.

Se pensó la tienda para que la gente entrara y se sintiera en otro lugar. A mí me parece barro que hay muchas personas con bastante presupuesto que tienen la oportunidad de abrir locales comerciales, y todos son iguales, no te dicen nada. Mucha gente piensa que en la tienda todo es de adorno, que parece un museo, pero no, todo se vende. Eso es lo que queremos, que la gente venga, entre a la tienda y sienta, desde la música que está sonando, desde como huele, sienta que está en otro lugar y que conozca la filosofía. Hay una parte muy importante en la tienda y es una placa que está en la entrada y que dice: “En este espacio se salvaguarda la cultura del Caribe”. No queremos convertirnos solamente en una marca comercial más, obviamente es comercial porque uno necesita recibir una remuneración a cambio, pero queremos que sea más que una marca de ropa, es un proyecto de marketing cultural, que la gente sepa que está llevando un poco de historia, un poquito de lo que es el barranquillero, lo que es el ser Caribe, y son cosas hechas con bastante cariño, con una investigación, que lleva un mensaje. De hecho sacamos ahora unas camisetas de un proyecto que comenzó en redes sociales que se llamó Barranquilla sin más cuento, sin más chiste y son los sitios de la ciudad con datos o anécdotas que la gente no sabe, por ejemplo en la catedral los cristales de enfrente simbolizan los siete días de la creación. Entonces algunas de esas postales que están en internet las llevamos a camisetas, y en la camiseta, en la parte de adentro está la historia. La idea es que la gente comience a moverse con este tipo de cosas.

Muchas personas de fuera han llegado a la tienda, entonces también se ha convertido en un espacio, como para llevarse un recuerdo de barranquilla, aunque no queremos ser una tienda de souvenir, chévere que la gente lo tenga en cuenta. Me parece chévere que tu digas tienda-galería porque la tienda está pensada de tal manera que todo se puede quitar y se puede hacer una exposición. En Barranquilla, además de los centros comerciales, no está ese espacio donde la gente sale y ve otro tipo de cosas, y nosotros obviamente como marca nueva no tenemos el presupuesto para pagar un arriendo en estos grandes centros comerciales, ojalá lo tuviéramos porque realmente la gente está ahí. Aquí en barranquilla ojalá se dé un espacio, ojalá lo iniciemos nosotros, un espacio alternativo donde muchas marcas que están naciendo hagan cosas bacanas. Bacano que esta gente pueda lograr tener un espacio y poder constituirnos en un lugar de la ciudad donde la gente vaya y encuentren un diseño distinto, de cosas hechas acá, por diseñadores nuevos. Ojalá se pueda cambiar ese chip. Últimamente estoy diciendo que no todo lo bueno se encuentra en los centros comerciales, la gente tiene que salir a la calle, tienen que visitar la tienda Mono. Son espacios que necesitan el apoyo de la gente porque si no van y no apoyan, uno quiebra, entonces nos toca a nosotros como creativos que somos idear estrategias para que la gente conozca la tienda, para que la gente nos visite.


martes, noviembre 29, 2011

Miss Glow Swanson erotiza con su baile, desencadena sueños con su mirada

Por: Francesco Vitola Rognini

Fotos: Rafael Pabón, Sergio Villamil

Miss Glow Swanson es un lienzo milanés perlado sobre el que contrastan once tatuajes. Dos estrellas negras en el punto donde se encuentran la clavícula y el hombro. Un diamante cerca del tobillo izquierdo, de lado interno. Miss, en el interior de su muñeca izquierda. Glow, en el interior de su muñeca derecha. Ambos en itálicas. Rosas rojas en su hombro derecho. Un par de golondrinas -en el abdomen bajo- que pasan desapercibidas (junto con los otros tres tatuajes) cuando se desnuda casi por completo y su níveo cuerpo resplandece reflejando la luz, atrayendo las miradas, deteniendo el tiempo, haciendo audible el silencio, provocando irremediablemente algún aullido atávico. Miss Glow se despoja de su ligera indumentaria plateada, el resplandor aumenta de intensidad cuando la luz toca su piel. Reluce su delgada y sensual figura.


Anda con pasos medidos, seduciendo en un ritual minucioso, sin afanes. Se muestra tímida en medio de dos abanicos de plumas blancas de avestruz que despiden un halo de escarcha plateada como polvo de diamantes. Los movimientos refinados hablan de una mujer apasionada, pero reservada; no hay arrebatos. Es una mujer cómoda con su libertad.

Gloria respondió algunas preguntas luego del espectáculo que presentó en el V Carnaval Internacional de las Artes de Barranquilla. Pero antes un fanático la abordó, le besó la mano y le pidió una fotografía. Unió su rostro lo más que pudo al de Glow, mientras ella sostuvo una expresión amable.

No es una diva, es una muñeca de porcelana que emite calor humano. El público joven la tomó por una diosa, una suerte de reina alternativa del V Carnavales de las Artes.


-¿Cómo te preparas para las presentaciones, tienes algún ritual?

-Si, hay un ritual. Cada vez que se prepara un espectáculo se debe ir en búsqueda del más mínimo detalle: la vestimenta, el maquillaje, el peinado, la música -de los cuarentas o los cincuentas, jazz preferiblemente-. Todo eso hace parte de crear el personaje.

-¿Cómo te iniciaste en el nuevo Burlesque?

-El nuevo burlesque le da importancia al vestido, a la moda. Asi que mi pasión me llevó, a través de una amiga que ya lo hacía, hasta ese juego entretenido, en principio, que luego se convirtió en un trabajo, en una forma de vida.

-¿Eres una actriz natural?

-En el escenario soy yo misma, pero asentúo mi sensualidad para envolver al público. En escena soy muy segura, pero en persona soy muy tímida.

-¿Antes de trabajar en el Burlesque, a que te dedicabas?

-Estudié cine y teatro. Fui secretaria en un banco, camarera, barista.

-Lo mejor y lo peor que le ha sucedido durante un show.

-Lo peor, un vestido que no abría. Hice un poco de humor, algo de ironía. El público rió, asi que no fue realmente malo. Lo mejor, en Stambul, hace un año. Fué una bella noche.

-¿Como fue trabajar con Vodoo Deluxe?

-Fue una linda experiencia, comencé con ellos haciendo videos, shows, sesiones fotográficas. A ellos les estoy agradecida por ayudarme a organizar mis primeras presentaciones.

-¿Cuál es la diferencia entre las Pin Ups y las mujeres del nuevo Burlesque?

-Algunas modelos Pin Ups también hicieron Burlesque, pero no tienen porque estar ligados. Primero aparecieron las Pin Ups, chicas voluptuosas, modelos que no se desnudaban, mujeres como Bettie Page. Las que hacemos burlesque somos mujeres normales, no modelos, y hacemos un baile sensual. A veces, algunas chicas hacen ambas cosas, pero no es común.

-¿Encuentras parecidos entre Italia y Colombia?

-No. Aquí la gente es gentil, disponible. Al norte, en Milán y sus alrededores, hay mucha distancia entre las personas, se tiende a confiar poco en la gente. Aquí son más tranquilos, relajados. También está la diferencia climática.

-¿Qué recuerdo te llevas de Colombia?

-La gentileza

-¿Cuántas propuestas de matrimonio te hacen anualmente?

-No pienso en el matrimonio como una posibilidad, me gusta la libertad.

-Quizás la pregunta debió ser ¿cuandos acosadores te persiguen anualmente?

-No muchos. No muchos.


Glow sonrié mostrando unos dientes más blancos que su piel marfilada. Sus ojos celeste producen un efecto hipnótico, levanta sus 45 kilos del sillón donde se desarrolló la entrevista y me regala dos besos primero, luego un tercero y dice:

-Ya nos conocemos.

Gloria resplandece en cada fotografía que le piden camino al palco. Cesare Cicardini, fotógrafo y amigo personal, la conduce de la mano entre los espectadores del siguiente evento, pasan entre los lagartos que halagan para conseguir favores, evitan tropezar con los afectados de debilidad neuronal, y desaparecen de la vista como invitados incógnitos, a salvo de las garras del público caprichoso y tocón, en dirección a las entrañas silenciosas de el Teatro Municipal Amira de la Rosa.

martes, septiembre 20, 2011

Árboles, parques públicos y energías alternativas: Entre la necesidad de desarrollar conciencia ambiental y rescatar el gusto por los paisajes naturales.


Uno de los poderes de la palabra escrita es influir, intervenir en la toma de decisiones. En sociedades alimentadas por comerciantes armados con medios de comunicación, corremos el riesgo de perdernos en la simulación, en las parodias que nos presentan para vendernos necesidades. Si no movemos las ideas, estas se asientan como el cieno en el fondo del pantano. Los seres humanos pasamos a convertirnos, por obra del hábito, en hámsteres entrenados para recorrer pasillos como laberintos con ventanas donde se exhibe lo nuevo, lo que otros consideran a la moda. Cada fin de semana, lo disfruten o no, todos coincidimos en esos ambientes refrigerados, oasis que nos sirven para huir del purgatorio diario que se vive en las calles de esta ciudad sin sombras. Esta ciudad de ciudadanos conformistas es peligrosa. Salvo algunas excepciones no se piensa en el bien colectivo. Lo importante es tener un trabajo, conservarlo, pagar las cuentas, de tal forma que cada vez se pueda vivir mejor en esos nichos que construimos como nidos personalizados, microambientes que llamamos automóviles, apartamentos, y que son posibles porque logramos tener tarjetas de crédito, unos pedazos de plástico por los que nos endeudamos, pero que nos permite viajar con la familia, comer donde normalmente no podríamos, o comprar ropa que cuesta más de lo que ganamos mensualmente.

En muchas ciudades europeas, por ejemplo, usar los trasportes masivos ofrece comodidad, seguridad y economía. Los que no gustan de encerrarse, amontonarse o someterse a rutas fijas, usan bicicletas y las ciudades han sido modificadas para que los ciclistas, skaters, y peatones también puedan recorrerlas a su gusto o necesidad. Hace unas semanas recorrí a pié durante dos semanas, algunas pocas calles circundantes a mi lugar de trabajo y de residencia. Un área comprendida entre la calle 100 hasta la 75, entre las carreras 46 y 51 B. No voy a contar como fueron esos recorridos, lo que concluí fue que quien tenga que andar a pié por esta ciudad se expone a cáncer de piel, y lesiones personales por accidentes relacionados a las condiciones del suelo. Hubo cuadras enteras sin árboles, andenes que parecían zonas de guerra o cataratas secas. Las preguntas que me surgieron fueron: ¿no existe una ley que exija que cada casa o propiedad tenga un árbol frutal que proporcione sombra por cada 5 metros de frente?, ¿no hay ninguna entidad que se preocupe por los peatones, las condiciones del suelo por los que deben transitar, los tipos de superficie y calidad de las mismas? Las preguntas, entendí, eran retóricas. En esta ciudad, donde ver a alguien leyendo en un sitio público es tan raro que las autoridades lo encuentran sospechoso, sería demasiado pedir que se preocuparan por quienes tienes que buscar trabajo a pié, con hambre, sed, y en muchos casos guardando la esperanza de que no los juzguen por su cara de hambre.

Estamos hablando de condiciones de vida, del calor que hace y de lo que hacemos o pensamos hacer para cambiar esto. Sí medimos la conciencia ambiental por la cantidad de CO2 que liberamos a la atmósfera cada día, entonces, en esta ciudad con gusto por los vehículos 4 x 4, no existe tal noción. Hace tanto sol que podríamos hacer huevos fritos sobre los automóviles, pero aún hoy, en pleno 2011 no se habla de energía solar como una necesidad que cada familia, compañía y edificación deba incluir entre sus presupuestos anuales. No hemos visto el primer vehículo eléctrico, o ningún híbrido. Es más ¿cuántos de ustedes usan baterías recargables, en vez de esas que compramos y luego no sabemos dónde desechar? Quizás estoy generalizando al pensar que tan siquiera piensan en las consecuencias que tiene tirar esas capsulas venenosas a la basura, mezclada con productos perecederos y no biodegradables.

No hay dolientes por los temas ambientales, salvo algunos vecinos con visión de protagonismo que aprovechan las cámaras de los noticieros en el sector, para decir que prefieren tener parques sucios y descuidados a personas lucrándose de castillos inflables, y carruseles corroídos.

En época de campañas electorales la ciudad es empapelada, contaminada con sonrisas retocadas, obras de arte del Photoshop, calvas relucientes y dignas, bigotes recortados, pelos casposos espulgados, alcohólicos de bolsas bajo los ojos sonriendo como inocentes pastorcillos, subnormales con las caras estiradas y operaciones múltiples que prometen y el público ni se inmuta. La costumbre los ha hecho insensibles.

En sus nichos, escoltados por agentes armados, los mismos personajes confiesan lo que les interesa realmente:

-¿Energías alternativas para evitar la dependencia a la combustión, para promover la independencia al sistema colectivo de consumo de energía? Qué locura, ¿a quién se le ocurre hablar de eso? De solo pensarlo me produce dolor de cabeza. ¿Espacios públicos libres para disfrutar como paisajes naturales? No hombre, estás loco, lo que necesitamos son unos inflables para que los niños corran y nos dejen en paz un rato, lugares donde vendan helados, algodones de azúcar, baratijas chinas para que los pelaos dejen de preguntarnos cosas engorrosas y se distraigan, y nos quieran más, o por lo menos para que nos lo digan, porque nosotros estamos cansados, toda la semana hemos estado encorbatados, estresados esperando que los semáforos cambien, que los conductores de los buses no nos rayen nuestros elegantes vehículos todo terreno. Lo que menos queremos es sudar en un parque, por eso tenemos una niñera que los corretea toda la tarde mientras nosotros hablamos por teléfono, dentro del carro, con aire acondicionado. ¿Qué gracia tienen unos árboles?, demoran mucho en crecer, y si al final de cuentas- y aquí si necesito que seas sincero conmigo- todos en esta ciudad quieren largarse a Miami.









miércoles, agosto 18, 2010

Canción de La Criatura Salchicha

En mi tumba tallarán, “NUNCA FUE DEMASIADO RÁPIDO PARA MI.”

Por Hunter S. Thompson

Traducción: Francesco Vitola Rognini
(busco revista bilingüe donde publicar este texto, con todas las notas anexas)

Hay algunas cosas que nadie necesita en este mundo, y una brillante, jorobada, Cafe Racer con una perversa velocidad de 900cc es una de ellas - pero quiero una de todas formas, y algunos días realmente creo necesitar una. Por eso es que son tan peligrosas.

Todo el mundo tiene motos veloces hoy en día. Algunas personas van a 150 millas por hora por carreteras asfaltadas de dos carriles, pero no a menudo. Hay demasiados camiones viniendo en sentido contrario y demasiados radares de policías y demasiados animales estúpidos en el camino. Tienes que ser un poco loco para montar estos cohetes con embrague de gran torque y súper velocidad en cualquier lugar excepto en una pista de carreras - e incluso ahí, asustarán hasta volverte una mierda gimoteante…No hay, después de todo, diferencia entre ir de cabeza hacia un camión Peterbilt o de lado contra las graderías. Algunos días tienes lo que quieres, otros, lo que necesitas.

Cuando Cycle World me llamó para preguntar si yo probaría en carretera la nueva Harley Road King, me puse engreído y dije que prefería tener una súper moto Ducati. Pareció la decisión de una chica en ese momento, y mis amigos en el circuito de las súper motos se excitaron. “Maldito infierno”, dijeron, “la llevaremos a la pista y sorprenderemos a los bastardos.”

“Bolas”, dije. “No se preocupen por la pista. La pista es para patanes. Somos Gente de Carreteras. Somos Cafe Racers .”
Los Cafe Racers son una casta diferente, y tenemos nuestras propias situaciones. Velocidad pura en sexta velocidad en una recta a 5,000 pies es una cosa, pero velocidad pura en tercera bajando una colina con suelo de grava suelta es otra muy diferente.

Pero nos gusta. Un Cafe Racer purasangre conducirá toda la noche a través de la niebla, en el trafico de la inter estatal para ponerse en lo que alguien le dijo era el más horrible y apretado decreciente radio de giro, desde que Genghis Khan inventó el sacacorcho.

Correr en Cafes es mayormente una cuestión de gusto. Es una mentalidad atávica, una peculiar mezcla de estilo bajo, alta velocidad, pura estupidez, y arrogante compromiso con la Vida Café y todos sus peligrosos placeres… Yo soy un Cafe Racer, en algunos días –y muchas noches, para ser precisos-, y es una de mis más finas adicciones.

No me faltan cicatrices en mi cerebro y en mi cuerpo, pero puedo vivir con ellas. Todavía siento un temblor en mi espina dorsal cada vez que veo una Vincent Black Shadow , o cuando camino hacia un baño público y escucho hombres lisiados susurrando sobre la terrorífica Kawasaki Triple … Tengo visiones de complicadas fracturas de fémur y grandes hombres negros en uniformes de hospital llevándome en camilla mientras una enfermera llamada “Bess” serrucha los colgajos de mi cuero cabelludo con un taladro punzante.

Jo, Jo. Gracias a Dios por esos Flashbacks. El cerebro es un instrumento tan maravilloso (hasta que Dios inca sus dientes en el). Algunas personas oyen cantar a Tiny Tim cuando fracasan, otros oyen la canción de la Criatura Salchicha.

Cuando la Ducati llegó a la entrada de mi casa, nadie sabía que hacer con ella. Yo estaba en Nueva York, cubriendo un torneo de polo, y algunas personas me habían amenazado de muerte. My abogado dijo que debería entregarme y enrolarme en el Programa Federal de Protección de Testigos. Otras personas dijeron que tenía que ver con la multitud del polo.

El negocio de las motocicletas fue la gota que rebosó la copa. Tenía que ser trabajo de mis enemigos, o de personas que querían estropearme. Fue el más vil de las carnadas, y sabían que yo iría tras ella.

Por supuesto. ¿Quieres lisiar al bastardo? Mándale una Cafe Racer capaz de 130 mph . Incluye placas, y el creerá que es una moto de calle. Es un marica para todo lo veloz.

Lo que es cierto. He sido un conocedor de motocicletas rápidas toda mi vida. Compré una BSA 650 Lightning, nueva de fábrica, cuando las etiquetaban como “la motocicleta más rápida jamás probada por la revista Rod .” Había conducido una Vincent de 500 libras a través del tráfico en la autopista Ventura, con aceite quemándose en mis piernas, y corrido la Kawa 750 triple por Berverly Hills de noche con la cabeza llena de ácido…he andado con Sonny Barger y fumado hierba en bares de motociclistas con Jack Nicholson, Grace Slick , Ron Zigler , y mi infame viejo amigo, Ken Kesey , un legendario Cafe Racer.

Algunas personas te dirán que lento es mejor –y puede ser, algunos días- pero estoy aquí para decirte que rápido es mejor. Siempre he creído esto, a pesar del problema que me ha causado. Ser disparado por un cañón siempre será mejor que ser exprimido de un tubo. Por eso Dios hizo motocicletas rápidas, Bubba…

Así que cuando regresé de Nueva York y encontré la feroz motocicleta con estilo de cohete en mi garaje, entendí que estaba de vuelta en el negocio de pruebas en carretera.

La nueva Ducati 900 Campione del Mundo Desmodue doble escape Café Racer me llenaba con sentimientos de lujuria cada vez que la miraba. Otros se sintieron igual. Mi garaje pronto se convirtió en un imán de babeantes seguidores de las súper motos. Riñeron y maldijeron entre ellos sobre quién sería el primero en ayudarme a evaluar mi nuevo juguete…Y necesitaba, por supuesto, cierta gama de opiniones, aparte de la mía, para juzgar apropiadamente esta motocicleta. Las Perversas Instalaciones de Ensayos Ambientales de Woody Creek distan de Daytona o incluso de competencias a fondo por autopistas de la Costa del Pacífico, donde equipos de Kawasakis y Yamahas de alto calibre se dice corren de frente en juegos de “gallina” desafiando la muerte a 100 millas por hora…

No. No todos los que compran las cotizadas de brutal torque anhelan salir en una bola de fuego por las calles de L.A. Algunos de nosotros somos personas decentes que deseamos mantenernos fuera de las salas de emergencia, pero aún así explotamos a través de congestiones del tráfico en distritos residenciales cuando lo deseamos…Para eso necesitamos Maquinaria fina.

Que tuvimos - no hay duda de eso. La gente de Ducati en Nueva Jersey ha optado, por sus propias razones, mandarme la 900SP para las pruebas - en vez de su 916 irracionalmente veloz, y más avanzada súper moto de carreras de pista. Era muy veloz, dijeron -y prohibitivamente costosa- para dar en consignación para pruebas a una banda de vaqueros medio locos que creen ser Cafe Racers de clase mundial.

La Ducati 900 es una fina pieza de ingeniería. Mis vecinos la llamaban hermosa y admiraban sus líneas para carreras. La jodida pequeña asquerosa parecía que iba a 90 millas por hora estando en pie, quieta en el garaje.

Llevarla a la carretera, sin embargo, fue una genuina experiencia aterradora. No tuve sentido de la velocidad hasta ir a 90, encaminándome rápidamente hacia un montón de camionetas que entraban a una curva húmeda junto al rio. Intenté con los dos frenos, pero solo funcionó el frontal y casi me fui de punta a punta. Estaba fuera de control mirando el tubo de escape de un camión de correos, aún apuñalando frenéticamente el pedal del freno posterior, que no podía encontrar…soy muy alto para estas corredoras de la Nueva Era; no están hechas para corredores más altos de 5, 9 , y el freno posterior no estaba donde creía estaría. Chulos italianos de mediana estatura que disfrutan correr de un café a otro en los bulevares de Roma, boca abajo y en posición plana pueden disfrutar esto, pero yo no.

Fuí lanzado sobre el tanque como un clavadista en una piscina drenada el día anterior. Whacko! Golpee contra el fondo de concreto, piel arrancada, una criatura Salchicha sin dientes, jodida de por vida.

Todos amamos el torque, y algunos de nosotros lo hemos llevado hasta el máximo de vez en cuando –y siempre hay Dolor en eso… Pero es también divertido, entre lo mortal, y diversión es lo que consigues cuando friegas con este monstruo. BOOM! Despegue inmediato, sin chillar o graznar como un bufón con tus dientes engrapados en tu lengua y tu mente completamente vacía, excepto de miedo.

No. Esta jodida se clava y te dispara directo por la salida de la autopista, para bien o mal.

En mi primer despegue, metí segunda y pasé el límite de velocidad en una línea doble de la carretera asfaltada llena de tráfico ranchero. Para cuando subí a tercera, iba a 75 y el tacómetro estaba apenas sobre las 4,000 Rpm…

Y fue ahí cuando conseguí el segundo aliento. De 4,000 a 6,000 en tercera te llevará de 75 a 95 en dos segundos –y después de eso, Bubba, aún tienes cuarta, quinta y sexta, Jo, jo.

Nunca llegué a sexta, y no llegué al fondo de la quinta. Esta es una vergonzosa confesión para un curtido Cafe Racer, pero déjame decirte algo, viejo amigo: Esta motocicleta es simplemente demasiado veloz para conducirse rápido en cualquier tipo de tráfico, a menos que estés listo para ir derecho por la línea separadora con las bolas ardiendo y con un silencioso grito en tu garganta.

Cuando apuntas en la dirección correcta a alta velocidad, sin embargo, tiene capacidades innaturales. Esto lo descubrí involuntariamente a medida que me aproximaba a un cruce cerrado sobre unas vías del tren, vi que iba demasiado rápido y que mi única oportunidad era virar a la derecha y joderla por completo, en un desesperado intento de saltar por encima de la curva, volando.

Fue un movimiento atrevido y temerario, pero era necesario. Y funcionó. Me sentí como Evil Knievel a medida que atravesaba adolorido las vías con la lluvia en mis ojos y mis mandíbulas atenazadas por el miedo. Traté de escupir sobre las vías cuando las hube pasado, pero mi boca estaba demasiado seca. Aterricé con dureza en el límite de la carretera y perdí el agarre por un momento a medida que la Ducati comenzaba a colear con locura hacia el tráfico que venía en dirección contraria. Por dos o tres segundos estuve cara a cara con la Criatura Salchicha…

De alguna forma la bestia se enderezó. Pasé un bus escolar por la derecha y luego controlé la moto lo suficiente para bajar el cambio y orillarme en un camino de entrada abandonado cubierto de grava donde me detuve y apagué el motor. Mis manos se habían agarrotado como garras y el resto de mi cuerpo estaba entumecido. Me sentía nauseabundo y lloré por mi mamá, pero nadie escuchó, entonces entré en un trance por 30 o 40 segundos hasta que finalmente pude encender un cigarrillo y calmarme lo suficiente para conducir a casa. Estaba demasiado histérico para cambiar velocidades, así que fui todo el camino en primera a 40 millas por hora.

Whoops! ¿Qué estoy diciendo? Historias increíbles, jo, jo. Somos gente de motocicletas, caminamos erguidos y nos reímos de lo que es divertido. Nos cagamos en los pechos de los extraños…

Pero cuando manejamos motocicletas veloces, lo hacemos con inmaculada cordura. Podemos abusar de una sustancia aquí y allá, pero solo cuando es acertado. La medida final de la habilidad de cualquier conductor es inversa a su Velocidad de Viaje preferida por la cantidad de cicatrices graves de su cuerpo. Es así de simple: si conduces rápido y chocas, eres un mal conductor. Si conduces lento y chocas, eres mal conductor. Y si eres un mal conductor, no deberías montar motocicletas.

La aparición de la supermoto ha aumentado drásticamente esta ecuación. La tecnología ha dado un gran salto hacia adelante. Miren la Ducati. ¿Quieren óptima velocidad crucero de esta granuja? Prueben 90 millas por hora en quinta a 5,500 Rpm –y justo entonces verán un alce macho atravesado en el camino. WHACKO. Conozcan a la Criatura Salchicha.

O tal vez no: La Ducati 900 tiene una ingeniería, balance y torque tan finos que puedes hacer 90 mph en quinta por una zona de 35 mph y salirte con la tuya. La moto no es solo veloz – es extremadamente rápida y sensible, y hará cosas sorprendentes…es un poco como conducir la Vincent Black Shadow original que puede rebasar un jet de combate F-86 , pero al final, el F-86 despegará y la Vincent no, y ahí no tendría sentido intentar girar. WHAMO! La Criatura Salchicha golpea de nuevo.

Hay una diferencia fundamental, sin embargo, entre las viejas Vincents y la nueva casta de supermotos. Si conducías la Black Shadow a máxima velocidad por cualquier período de tiempo, morirías casi con certeza. Por eso es que no hay muchos miembros vitalicios de la Sociedad Vincent Black Shadow. La Vincent era como una bala que iba derecho; La Ducati es como la bala mágica que fue de lado y mató a JFK y al Gobernador de Texas al mismo tiempo. Era imposible. Pero también lo fue el terrorífico ladeo con salto cruzando las vías férreas en la 900SP. La moto lo logró con la gracia de un gato montés que huye. El aterrizaje fue tan suave que recuerdo haber pensado, maldita sea, si la hubiera abusado un poco más hubiera podido llegar más lejos.

Quizás este sea el nuevo macho Cafe Racer. Mi moto es mucho más rápida que la tuya, te reto la conduzcas, patético pequeño mojón. ¿Tienes las bolas para conducir este TORQUE SIN FONDO?

Esa es la actitud del fenómeno de las supermotos de la Nueva Era, y yo soy uno de ellos. Algunos días ellas son lo más divertido que puedes hacer con la ropa puesta. La Vincent solo te mataría mucho más rápido que una supermoto. Un tonto no podría conducir la Vincent Black Shadow más de una vez, pero un necio puede montar una Ducati 900 muchas veces, y será siempre divertido de la forma espeluznante. Esta es la Maldición de la Velocidad que me ha plagado toda la vida. Soy un esclavo de eso. En mi lápida tallarán, “NUNCA FUE DEMASIADO RÁPIDO PARA MI”.

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